Ya estaba amaneciendo cuando
llegamos al puerto de Veracruz, el calor era mortal y ya
estaba super excitada por la noche que tuve con el
gordo, al bajar del autobús, me abordó otra vez el
chofer.
-¿No tuvo ningún problema durante
el viaje señorita?. -¡No, ninguno¡
Tomé un taxi al hotel, me
registré, cuando me llevaban a mi cuarto el botones, el
elevador se paró en el segundo piso, entraron unos
chicos como de unos 18 años y un señor, que me imaginé
que era el papá de alguno de ellos dos, el señor se me
quedó viendo las tetas.
Ya en el cuarto, descansé pues el
viaje fue largo, ya como el medio día decidí bajar al
restaurante del hotel, me puse una mini faldita beige
muy rabona y una blusita blanca de tirantes, no me puse
nada de brassier. Al llegar al restaurante ahí estaban
los dos jóvenes con su familia, pasé por su mesa, sentía
la mirada del papá y de los dos.
Era buffet el servicio del
restaurante, lo que aproveche para excitarlos a los
tres, me paraba a servirme, pasaba por su mesa, me
sentía como toda una loca, pues sentía las miradas del
papá y de los hijos. Sin darme cuenta en otra mesa
también estaba alborotados unos gringos, los cuales me
invitaron unos tequilas..
Me levanté al baño, uno de los
gringos me siguió, se me acercó.
-Acompaños al bar del hotel, por
favor. -Ok.
Eran tres gringos, uno de ellos
ya tendría como 56 años, los otros dos como 38 años,
fuimos al bar del hotel, el gringo James de 56 años se
puso al lado mío, los otros dos Michel y Jacob enfrente,
eran simpáticos, pues trataban de hablar el español,
pero no podían pronunciar bien, James empezó a tocarme
la pierna, lo dejé, a cada rato me tenía que levantar de
la mesa para bajarme la falda pues se me subía mucho y
cada vez que me levantaba ellos gritaban. La verdad es
que me sentía como toda una puta en el hotel.
James no dejaba de sobarme la
pierna, lo que me excitó bastante, ellos platicaban y me
chuleaban. Estaba un poco nerviosa, pues los tres tenían
intenciones de hacerme algo, era lógico sentada con
ellos y bebiendo, sabía que tarde o temprano tendría lo
que buscaba, acostarme con uno de ellos. Las cosas se
empezaron a poner más calientes, cuando me levanté al
baño Jacob me levantó la falda, al regresar Michel me
sentó en sus piernas, me dio dos bombazos, con lo cual
sentí su verga al máximo.
El gerente del hotel se acercó a
la mesa, para proponernos un lugar más privado, por
respeto a los demás huéspedes.
Nos acondicionaron un privado,
era un salón pequeño, con una mesa y dos sillones, Jacob
le pidió al gerente que acondicionara música en el
salón, James me dijo en español.
-Báilanos por nosotros, bitch.
Excitadísima obedecí subiéndome a
la mesa, era lo menos que podía imaginar que les
estuviera bailando a tres gringos, empecé a moverme, a
levantarme la falda, a jugar con mis tetas, me estaba
divirtiendo, ellos me daban de nalgadas, las risas y los
comentarios entre ellos no se hicieron esperar, como si
estuvieran planeando quien sería el primero en darme.
Los tequilas me empezaron a ser efecto, me senté con
James, me abrazó y me sacudió mis tetas. Michel se paró
a bailar se empezó a quitar la playera y se bajó el
pantalón quedando en bóxer, se le podía ver que estaba a
mil, se acercó a mi hizo a un lado a James y se puso
enfrente de mi.
-Do you wanna taste my Dick?
-Yes.
Mis manos juguetonas se fueron a
sacar esa verga, me espanté del tamaño pues era muy
grande y muy venuda, mientras James y Jacob no tardaron
en quitarse la ropa, en mis manos tenía una tremenda
verga, mis labios besaban su verga, a un lado James me
tocaba mis tetas, el peligro fue cuando Jacob me tocó
buscando mi vagina, lo que encontró fue una verga, él
dejó de tocarme y gritó que era un puto, lo cual James
también me dejó de tocar, le dejé de chuparle la verga a
Michel, pues no sabía que reacción
tendría, James y Jacob se vistieron y se fueron, pero
Michel me tomó de la nuca y acercó su verga a mis
labios, despreocupada seguí con mi tarea, chupar esa
verga, mi lengua hacía círculos en su cabeza, la
recorría toda, él me levantó los brazos para quitarme la
blusa, me acostó en el sillón y puso su verga en medio
de mis tetas.
Me pedía que las apretara a su
verga y que sacara la lengua para chupársela, así lo
hice por buen rato, él solo cerraba los ojos de placer
mientras yo estaba disfrutando mi segunda experiencia,
se sentó y me levantó la falda quedando de culo enfrente
de él, me tomó de la cintura y me estiró mi tanga, sus
dedos jugaron con mi ano, me empezaba a meterlos poco a
poco, ya dilatado mi ano, me sentó, colocando su verga
lista para abrirme en dos, al notarla sentía mis piernas
doblarse, me puso la punta y recorrió toda su verga en
mi raya otra vez, me sujetó del cabello y me penetró de
una sola vez, le dolió demasiado, pues gritó, a mí no se
diga, sentía que me desmayaba del dolor y del placer,
pero subía y bajaba en su verga una y otra vez, empecé a
disfrutar de su verga como una loca, Michel me jalaba
los pezones, me daba nalgadas y me besaba la espalda era
como un sueño, sus gemidos de placer me hacían sentir
mujer.
Me levantó y me acostó en el
sillón me acomodó la cara de forma que le chupara su
verga, me pidió con gritos que abriera la boca, puso sus
dos manos en mi cabeza y empezó a meterme toda su verga
como si estuviera cogiéndome por la boca, me faltaba la
respiración y sus verga me llegaba hasta el fondo de la
boca, sin más sentí el chorro caliente de su semen en mi
garganta, como resbalaba, el gritaba de placer, mientras
yo me tragaba todo lo que podía, cansado se acostó en el
otro sillón y me gritó que me fuera.
Lo hice, estaba feliz, pues había
tenido mi relación con un hombre, me vestí y medio me
peiné, sentí que todo mi cuerpo olía sexo, salí del
salón, Jacob y James, seguían en el bar, me vieron pasar
y se rieron, James me cerró el ojo y levantó el tequila,
supuse que no estaban enojados.