El día de mi cumpleaños fue
maravilloso, después de una fiesta en la casa de mi
novio aprovechando que su familia se había ido, luego de
estar tomando y divirtiéndome con tantos amigos, amigas,
“amigas”, luego que se fueron, mi novio me dice un
regalo especial hay para ti en mi cuarto, enseguida
pensé en el complemento de la noche, o sea una buena
culpada, pero lo que había era mucho mejor.
Al subir a su cuarto en la cama
había un regalo, lo abrí y era un lindo conjunto de
dormir, era un hilo de licra, son los que me gustan
porque me permite arreglar mi pequeño pene hacia atrás y
me forma una vagina que cualquiera se confundiría.
El resto todo era en tela de seda
roja mi color favorito con encaje, me gusta esa tela
porque me hace sentir sensual, un cachetero que de por
si se veían mis nalgas y más que era transparente, se
metía un poco en mi rajita, la blusa de tiras y el
escote un poco rescatado, pero para que si todo era
transparente, encima venía una tentadora manga larga que
se ajustaba un poco más debajo de mis senos con una
tira.
Me vestí inmediatamente, luego el
vino hacia mí, recién entró cuando le dije que estaba
lista, me vio y se quedó pasmado de ver tan rica mujer
en su cuarto, me di una vuelta para que admire lo que se
iba a comer.
Se acercó y me empezó a besar,
nos fundimos en un apasionado beso, luego él empezó a
bajar por mi cuello, sus manos jugaban en mi espalda
hasta mis nalgas, pero por los filos de los encajes, eso
me hacía derretir, mi culito empezó a mojarse, pero él
me decía “quieta mi perrita hoy te voy a hacer una
perrita obediente, te voy a amaestrar”, me gustó eso, él
me sacó los senos al aire por encima de la blusita, me
empezó a mamar las tetas despacio, jugaba con mis
pezones, yo empecé a gemir “ah, ah, ah, si papi sigue,
que rico”.
Bajó por mi vientre y me lamía
todo, luego se bajó hasta mi pubis, me lamió por los
filos del hilo, acariciaba mis piernas y mis nalgas, con
cada caricia me derretía más, yo gemía más, él decía:
“quieta perrita”.
Se levantó y me dio vuelta, yo
con mis tetas al aire acariciadas por sus juguetonas
manos, me empezó a besar la nuca, me mordisqueaba un
poco, luego por mi espalda hasta llegar a mi nalga, me
lamía, su lengua rozaba mi culito, que estaba protegido
por el hilo, el cual estaba mojadito de mi culito que
pedía verga a gritos, pero mi novio tenía preparada una
noche especial.
Me arrimó hasta el armario, el
que tiene un gran espejo, yo lo veía a mi novio todo
excitado tocando lo que más podía, cuando me dice:
“empina el culito mi perrita, y ábretelo”,
inmediatamente obedecí, “bien perrita, se ve que si
aprende”, él se agachó y me empezó a lamer el culito,
“que rico amo, cómete mi culito, ah, ah, que rico, soy
tu perra y aprenderé lo que me enseñes, mama este culito
que se derrite por ti”.
Luego de una buena mamada en mi
culito, yo seguía en la misma posición mis dos manos
abriendo mi culito esperando su verga, él me tomó por
las caderas, “perrita quiero que no te muevas yo te voy
a meter la verga”, “si amo”.
Pero no hizo eso, me hizo
arrodillarme y me puso la verga en mi cara, me decía:
“chupa lentamente solo la cabeza luego el resto”, me
sostenía la cabeza con sus manos, yo tomé su verga,
cuando me dijo: “quieta perra”, quien dijo que se suelte
el culo, y me dio con su verga una bofetada, era
castigada con un golpe de su verga eso me excitó más,
volví a la posición de mis manos en mi culo, empecé a
mamar, pero como estaba deseosa de verga me la comí de
una, toda su verga, la volvió a sacar y sentí otro golpe
con su verga en mi cara, “eres una perra desobediente”,
volví a mamar lentamente como me lo decía, pasaba la
lengua por la cabeza de su verga, luego chupaba la mitad
de su verga y en rato me comía toda la verga, era
deliciosa.
Me puso de pie y se colocó atrás
de mí, su verga estaba rica, me dijo: “ahora si mi perra
vas a comer esta ver
ga”, “dámela amo, soy tu perra”,
yo tenía el culo abierto por mis manos, él lentamente me
empezó a penetrar sentí cada centímetro de su deliciosa
verga entrar en mi mojado culito, yo gemía como perra en
celo, hasta que se detuvo en la mitad de la penetración,
yo hice mi culito para atrás para comer toda su verga en
mi culo, cuando sentí una nalgada en mi culito, “quieta
perra no te muevas, coma lo que el amo le de”, era
excitante el juego, siguió metiendo hasta que sentí sus
bolas en mis nalgas.
Se movía despacio yo estaba
deseosa de verga, y realicé tres mete y saca rápidos, yo
sabía lo que iba a pasar, sentí de nuevo otro golpe en
mis nalgas, claro que eran despacio, pero ese era el
juego, “perra mala, coma despacio”, yo gemía y aullaba
como perra y rogaba: “amo dame tu verga rómpeme el culo,
arrástrame como perra que soy”
Luego él me sujetó fuerte de mi
cintura y se sentó en el filo de la cama, yo me movía
despacio porque me tenía con sus manos por mis caderas,
de rato en rato para seguir con el juego me movía rápido
para sentir el golpe en mi nalga y escuchar: “quieta
perra comete la verga que el amo da”, se recostó hacia
atrás en la cama, y me dejo libre para moverme, pero
igual lo hacía despacio: “si mi perra ya esta
aprendiendo”, yo disfrutaba de su rica verga entrando y
saliendo de mi mojado culo, gemía a más no poder, luego
me hizo girar sentada en su verga hasta dar el frente
hacia él, me movía igual, “que rica verga metida en mi
culo amo”, él se sentó y me hizo apoyar la espalda en la
cama, se movía ahora él, luego me alzó mis nalgas y se
colocó bien, arregló mis piernas en sus hombros, él era
quien controlaba la situación yo lo único que hacía era
en cada entrada de su verga subía un poco más mi culo
para poder recibir toda la verga.
Él pasó mi pierna izquierda hacia
un lado y luego se movió atrás de mí, sus manos todo el
tiempo jugaban, yo era la perra más dichosa, todos esos
movimientos y aún no me sacaba la verga de mi culo que
ya lo que pedía era leche, luego me acostó boca abajo y
me montaba, me tomó por la cadera y me levantó hasta
ponerme en cuatro, cabalgaba sobre mí, cuando me dijo:
“perra dónde quieres la leche”, “donde quieras mi amo,
pero lléname el culo de leche” y con un grito de placer
de ambos me terminó en mi culito, él se retorcía de
placer y cayó exhausto sobre mí, fue una noche de
cumpleaños maravillosa.
Espero les haya gustado me
escriben a mi correo. Chao un beso a todos los que me
escriben.