Hola a todos los lectores de
relatos eróticos, mi nombre es Daniel es primera vez que
escribo un relato, es de mi vida personal y pienso
compartirla con ustedes, el relato en si trata sobre el
gusto que empecé a sentir hacia mi propio sexo, siendo
joven y como poco a poco me fueron gustando más y cada
vez más las cositas de mujeres, espero lo disfruten, es
de la vida real.
Siendo joven mis gustos sexuales
eran lo normal, me gustaban las mujeres, sentía
excitación de verlas sin embargo no había tenido
relaciones ni con hombres ni con mujeres, pero siempre
me llamó la atención la sexualidad en general, al ver
novelas veía las bonitas chicas de piernas lindas, lo
cual me excitaba, pero un día comencé a observar que mis
piernas tenían el parecido a las piernas de las mujeres,
eran tan bonitas como las de ellas, esto me hacía sentir
mal porque al ser hombre no debía de estar pensando de
esa forma, sin embargo me gustaba el hecho de que fuera
así, vivía con dos hermanos, dos tías y una abuela.
El día en que me entró ese
pensamiento sobre mis piernas fui al baño y en la
intimidad de ese lugar me bajé el short y me observé a
mi mismo frente al espejo, me volví para verme por atrás
y vaya que mi culito también parecía el de las mujeres,
esto me excitaba, sin embargo comencé a sentirme con
sentimientos de culpabilidad, sentía que eso no estaba
bien, pero eso fue cambiando poco a poco, entendiendo
que en realidad muy en el fondo quería ser una mujer.
Un día subí a la terraza de la
casa, y mi hermano tenía unas revistas pornográficas, me
las mostró y quedé maravillado de du contenido, luego
las escondió y nunca más me las mostró, tenía ganas de
volverlas a ver, pero me daba pena pedirlas, más un día
pillándolo que estaba viéndolas, escondido di cuenta de
donde las escondía, fui luego a solas a verlas,
observando con detalles como las chicas desempeñaban la
sexualidad, me gustaba ver esas revistas, pero noté que
también me gustaba ver a esos hombres con cara de gozo,
se veía que la sexualidad era de disfrutar, yo me
excitaba y sentía sensaciones que todos conocemos, sin
embargo no tenía experiencia sexual por ser tan tímido.
Me llamó la atención el sexo
oral, y cometí la torpeza más grande de mi vida, le
propuse a mi hermano chuparle su miembro a ver si quería
y me dijo que no, para rematar le propongo que es sólo
para probar y me dijo que no, que le daba asco esas
cosas, pensaba que por andar viendo esas revistas le
gustaba, pero me equivoqué. Todos mis amigos ya contaban
las variadas experiencias sexuales con chicas y yo sólo
las escuchaba, mi experiencia era reducida, apenas tenía
una novia con la cual me besaba, y claro me excitaba,
pero no pasó de allí, nunca se dio una oportunidad.
El episodio sobre mis piernas,
aún persistía, hasta el punto que en el baño llegué a
depilarme los pocos vellos que tenía, de forma natural
era y sigo siendo lampiño, me gustaba como se veían,
parecía una nena, llegué a untarme crema para las
piernas, y al tacto se sentían lisas, estas cosas las
hacía a escondidas, pero luego me arrepentía de
hacerlas, pero volvía al vicio y caía nuevamente en esas
cosas que no debía hacer, entre esas cosa me gustaba
andar en la casa con un short azul muy corto y ceñido,
era tan corto que de forma fácil se podía ver parte de
la nalga, sin embargo me lo bajaba para no levantar
comentarios sobre mis hermanos ni levantar sospechas de
mi tendencia que me atraía cada vez más, terminé por
soltar un poco esos bajos instinto y a solas probé las
primeras sensaciones por cuenta propia introduciendo
cada dedo y disfrutando esa experiencia de forma
mejorada en otra oportunidad con cremas cambures y
variedad de objetos lo hacía en momentos de ociosidad.
De lejos a la visibilidad de una
tercera persona podía andar en short corto sin problemas
no se notaba mis piernas depiladas ya que como dije era
lampiño, sin embargo de cerca debía cuidarme de que no
me vieran porque era de notar con facilidad, pero
siempre me tapaba con la sábana si estaba cerca de
alguno de mis hermanos o tías, y en el sillón me tapaba
con el cojín, o algo solo debía taparme la parte de
debajo de las piernas, porque los muslos, de por si eran
lampiños en su totalidad, de mi colita no salía ni un
solo vello, me gustaban mis piernas, pero consideraba
que ya era hora de perder un poco la timidez y dejarlas
al descubierto un poco, y así provocar la mirada de
algún hombre.
Me dispuse dejarlas al
descubierto en presencia de mi otro hermano, él era
distinto, este era sádico, y aunque no dijo nada al
respecto le gustaba verme así, pero no me hizo nada,
tampoco era descarado y no lo hice con intensiones de
ofrecimiento sexual si no más bien como simplemente
estar cómodo en la cama con pantalones cortos y ya, pero
en los días subsiguientes su mirada no me las quitaba
cuando estaba en casa, siempre me veía y me gustaba como
veía, movía mis piernas o en la cama o en el sillón o
donde fuera, y ese hermano mío siempre estaba allí
viendo, de forma disimulada me percataba de eso y lo que
más me gustaba era cuando se metía la mano dentro del
pantalón.
Lo tenía parado se le marcaba
sobre su pantalón, estaba experimentando algo más y me
gustaba mucho y era que mis lindas piernas no solo me
gustaban a mí sino que había alguien más que le gustaba,
eso me alegraba. Ahora quería mostrar mis piernas en la
calle, pero no podía ser en chores muy cortos, tenía que
ser en bermudas o algo parecido. Decidí sacar la
bicicleta una mañana y dar vueltas en el pasaje, allí
estaban mis amigos que la mayoría eran hombres, pero
todo normal apenas unas miradas percibía más que todo de
Jean Piero, un amigo que se la pasaba conmigo, ese
también le gustaba verme, de hecho a veces me tocaba por
detrás, pero yo me hacía el desentendido porque me
gustaba cuando lo hacía, pero todas estas cosas son
pequeñeces.
Lo importante fue cuando reunido
con los amigos del pasaje escuché el cometario de
alguien acerca de Tony mi vecino de al lado decían que
era maricón y que le gustaban los hombres, yo no dije
nada ni opiné, pero me gustaba la idea de que al fin
alguien de la cuadra era homosexual, pero en cuanto a
sus gustos sexuales no sabía como, pero tenía que
averiguarlo. Todos conocían a Tony, él es un buen
conversador, pero como yo era casero, siempre encerrado
en casa, casi no lo trataba solo lo saludaba, pero tenía
que cambiar si quería conocerlo.
Decidí salir más a la calle,
hacía compras y salía a jugar básquet con los amigos. En
el pasaje, Tony se la pasaba asomado en la puerta de su
casa, después de jugar los muchachos se ponían a hablar
con él, aproveché de colarme y aunque no participaba
mucho en la conversación el estar allí me permitió
conocerlo yo a él como el a mí, cuando el pasaje quedó
solo a eso del mediodía, salí a comprar una botella de
refresco para el almuerzo y el pasaje estaba totalmente
solo a esa hora excepto de Tony que estaba frente de la
puerta de su casa, al pasar lo saludé, y conversamos un
rato, le dije que tenía que ir a comprar una cosa para
la casa, había que pararle la conversación hablaba
mucho, al regresar de comprar él estaba allí todavía,
volvimos a hablar, comentándome que tenía unas buenas
revistas pornográficas, ofreciéndome para verlas,
acepté, me invitó a pasar a su casa, era cierto lo que
se decía de él.
Una vez dentro de su casa, me
senté en el sofá a hojear sus revistas, me gustaron
mucho y me estaba excitando por las cosas que veía, Tony
se colocó a mi lado en el sillón, y mientras me
preguntaba si me gustaba la revista puso una de sus
manos en mis piernas, en ese momento tenía puesto un
bermuda, pero el sentir sus manos allí me excitó más, le
dije que si, que si me gustaban las revistas, fue y sacó
más, quedaba maravillado de ver a esas chicas mamando y
siendo penetradas, por todos sus orificios, pero una
revista del montón era distinta a las demás, era de
hombres haciendo sexo con hombres, Tony me preguntó
nuevamente si me gustaba, me corté un poco y tardé en
responder, pero le dije que si, al tiempo que ahora su
mano me acariciaba, yo no protesté me quedé callado
viendo las revistas, hasta que su mano subió y tocó mi
parte íntima.
Tony me dijo que siguiera viendo,
se arrodilló y sentí que sus manos entraban dentro del
bermudas, hasta que sentí que me tocaba, y sacando mi
miembro erecto sentí un calor que me agradó, no sabía
que era, pero al dejar de ver la revista, vi a Tony con
su boca lamiéndome el pene, era una sensación que me
agradaba, al mismo tiempo me acariciaba las piernas,
excitándome mucho más, mi primera vez era con Tony, era
más rico que estar con una mujer, mi novia no me
acariciaba así, Tony era atrevido, y eso me gustaba, él
me acariciaba y me dijo que siguiera viendo las
revistas, luego noté que me estaba bajando el bermuda,
dejándome desnudo de la cintura para abajo, lo hizo con
suavidad y colaboré un poco para que terminara de
retirarlo, luego me desabrochó las trenzas de los
zapatos de gomas deportivos que traía puestos,
igualmente con el otro pie.
Allí desnudo seguía viendo la
revista, me gustaban sus caricias sobre todo cuando se
acercaban a mis glúteos, me hacían cosquillitas sus
manos calientes, el loco de Tony subió mis piernas y las
dejó reposar sobre su pecho noté que se estaba
desabrochando su pantalón, y que con una de sus manos se
masturbaba, era solo el comienzo, no protesté, nunca, su
pene rozaba mis nalgas y me encantaba, abrió con sus
manos mis nalgas y colocó su pene en la punta de mi
orificio anal, guao que rico, era la cosa más rica de
toda mi vida, era más rico que comer un helado de
mantecado o chocolate, era mejor que jugar básquet o
futbol, era inclusive mejor que los besos de mi novia,
dentro de mí pensé que rico son las cosas que sienten
las mujeres al hacer el amor, y me gustaba.
Apenas pensaba esto sentí un
pinchazo de su pene dentro de mí que terminó de
convencer mis ideas acerca de lo rico que es ser mujer,
Tony me estaba cogiendo, ya se movía en un vaivén que me
hacía cosquillas y me encantaba más y más, eran más
ricas las sensaciones en el ano que las que sentí cuando
me mamaba el pene, a Tony le encantaba lo que me hacía,
se veía acelerado y su cara reflejaba gozo y de pronto
sentí su leche dentro de mí, fue rápido, duro en mí
aproximadamente 20 minutos, pero fueron veinte minutos
inolvidables, me subí el bermuda y me propuso repetirlo
entre semana, le dije que si, pero que sería cuando
llegara de mis estudios, en ese acuerdo quedamos.
Salí de la casa de Tony, él se
asomó percatándose de que no hubiera nadie del pasaje
que me viera salir de su casa, me gustaba su discreción,
al fin salí de la casa de Tony, que fino ya estaba
cogido por el culo y quedé absolutamente maravillado de
las cositas que me hizo, llegué a la puerta de mi casa y
toqué, abrió mi tía y me preguntó por las compras y el
porqué me tardé, le inventé una excusa y me senté a la
mesa a comer, aún pensando en lo rico que es que te den
por detrás.
Pasaba la semana y mi culito me
picaba y quemaba las ganas, quería probar más, ya
siempre me depilaba, y me untaba crema en las piernas.
De pronto en la televisión observaba un concurso de
chicas playeras en trajes de baño y cacheteros,
observaba a la multitud de hombres enloquecidos,
entendía a que se debía, los hombres quieren culo, y yo
tenía uno, ya pinchado claro, pero quería más, el haber
tenido relaciones con Tony hizo que me olvidara de mi
novia y al poco tiempo lo nuestro terminó, pero poco me
importó ya que de lo que si estaba pendiente era de ser
la mujer de Tony.
A la semana al llegar de mis
estudios encontraba el pasaje solo y a Tony afuera
frente a la puerta de su casa, llegaba a donde él y me
invitaba a pasar, una vez dentro en el sillón, ese
sillón al cual ya me estaba acostumbrando era despojado
de mi pantalón y mis zapatos para ser penetrado por él,
me hacía el tornillito, el pollito a la braza, esa eran
sus posiciones y a mí me enloquecía de placer aunque me
daba pena demostrarlo, ese día me preguntó si quería
hacerlo con dos hombres a la vez, yo le respondí que si,
pero le respondí sin pensar que era en serio.
Cuando llegó el día sábado Tony
me dijo que estuviera pendiente para entrar a su casa
cuando el pasaje estuviera solo, le hice caso y cerca
del mediodía estaba él afuera y yo estaba pendiente lo
vi desde la ventana de mi casa, salí sin que nadie se
diera cuenta y entré a su casa, allí iba a recibir lo
que tanto me gustaba, pero ese día las cosas estaban
extrañas, él solo me acariciaba, pero no me penetraba,
estaba desnudo sentado en su sillón esperando que me
cogiera y no lo hacía, ya me estaba desesperando de las
ganas, él entró a la habitación de al lado que estaba
oscura y allí se tardó, me paré para entrar, y escucho
su voz decir espera afuera, le hice caso, pero desnudo
en el sillón me masturbaba, de pronto el salió, pero a
su lado vi salir otro hombre totalmente desnudo con un
miembro varonil grande y bien parado.
Yo me asusté mucho de verlo pues
no lo conocía, me quedé inquieto en el sillón, no sabía
que hacer, el desconocido hombre se acercó a mí, mis
ojos se iban solos sin evitarlo y miré su maravilloso
miembro el cual temía por su viril tamaño y sobre todo
porque no lo conocía, al ver que quedé pasmado, él se
auto presentó, me dijo que me quedara tranquilo que es
amigo de Tony de años y que era ginecólogo, pero aún
estaba nervioso, en eso Tony se acerca a conversar
conmigo y tranquilizarme un poco, el ginecólogo se
retira hacia la habitación, y a solas con Tony, me
calmé, luego él me recordó sobre las intenciones de
hacerlo con dos hombre en mí, y de que le había dicho
que si.
Ya ahí en ese momento me lo tomé
con más calma y accedí a conocerlo, Tony lo llamó y él
salió nuevamente desnudo, se arrodilló para acercarse
hacia el sillón donde estaba sentado, me acarició las
piernas y me gustó, me había dejado tan pasmado, pero ya
me estaba maravillando de ese hombre que apenas estaba
conociendo, volví a mirarlo debajo de su cintura alcancé
a ver su linda erección de buen macho, que despertaba en
mí el deseo de mamar y probar su cosa totalmente erecta
y dura y con una estética tan varonil que agradaba a mi
vista. Estaba bueno para besarle allí, sin importar a
que podría saber, me despertaba la curiosidad intentar
algo más de la sexualidad, pero bueno, no pasó otra cosa
más que su invitación hacia el otro sillón, más grande y
cómodo.
Allí al sentarme tomó mis muslos
posicionándome para una cómoda penetración anal, ya
sentía cosquillas casi imperceptibles recorrer dentro de
mí, estaba un poco preparado sicológicamente para lo que
iba a recibir, era de un tamaño en proporción doble y en
largo, tenía que resistir tal vez me iba a dolor aunque
días atrás intenté con objetos largos y gruesos, estaba
un poco confiado de que no iba a doler.
Tomándome firmemente parecía
decidido y comenzó, sentí su gran pene sobre mis nalgas,
separándolas con sus manos acomodó la punta en la
entrada anal y su pinchazo ya estaba de forma lenta
abriéndose paso y produciéndome una sensación de presión
que quería, pero aumentaba a medida que más introducía,
me relajé lo más que pude, ya completamente se estaba
moviendo, me decía morbosidades, que me gustaba, pero al
mismo tiempo me dolía, no estaba acostumbrado a ese
tamaño, Tony lo tiene pequeño y este era absolutamente
distinto, aguanté un poco, para que disfrutara de mi
cuerpo, pero después le pedí que parara ya que me dolía
un poco, él no quería parar, pero fue considerado,
cuando se retiró de mí, Tony me llevó al baño, él vio
como me penetraba su amigo, y según él me lo tenía por
completo adentro, preocupado me volteó a ver si me
rompió, pero no hubo problemas solo el dolorcito que aún
sentía.
Me parecía bien, aunque me dolió
me encantaba y sólo tenía que empezar a acostumbrarme,
para ser novato estuvo genial ese comienzo, Tony me
penetró, ya con una dilatación anal me producía
cosquillitas cuando se movía sobre mí, estuvo por un
rato haciéndome el sexo, hasta que llegó el ginecólogo a
ver, proponiendo un trío Tony, se detuvo y los tres
fuimos desnudos al centro de la sala.
Me quedé sin hacer nada no tomaba
la iniciativa, pero Tony se colocó en posición de cuatro
y el ginecólogo de forma genial estaba detrás de él, me
senté a mirar, y ya el ginecólogo lo tenía moviéndose
rico, penetrando sin compasión a Tony, me gustaba mucho
el ginecólogo en su actividad sexual, un hombre casado
que además no perdonaba culito que se le atravesará.
Después de mucho culeo, le soltó una leche abundante y
espesa de color blanquecino y de buena viscosidad, el
culo de Tony estaba lleno de semen.
Ellos terminaron e incluso Tony
terminó masturbándose, quedamos en el sillón hablando
sobre lo que habíamos hecho y de volverlo a repetir en
casa del ginecólogo o allí mismo, parecía que todo
terminó por ese día, pero mientras conversaba totalmente
desnudo, el ginecólogo me acariciaba mi punto más débil,
sus manos calientes tocaban mis piernas de arriba a
abajo de forma especial, lograba excitarme con solo
tocarme y mis ojos se iban solitos sin poderlo
controlar, notando que el al igual que yo estaba
caliente, tan caliente como si estuviera comenzando,
goteaba de su miembro una babita pegajosa al tacto,
realmente le gustaba mucho, me tomó de la mano y me
llevó al centro de la sala, él se colocó en el suelo
arrodillado y de sus dos piernas mi mirada de forma
disimulada despertó el deseo de sentarme sobre su lindo
palo.
Esperando el antojo en mí, creía
que quería penetrarme otra vez, pero me pidió que me
sentara frente a él, le hice caso allí desde el suelo,
tomó mi mano para que le acariciara, era muy deliciosa
la sensación al tacto, duro, suave de piel y se pelaba
liso dejando al descubierto la punta de su pene con
mucha facilidad, me enseñó a pajearle y rápidamente
aprendí, suaves movimientos de arriba hacia abajo
parecía enloquecerlo, personalmente así no me toco lo
hago de forma distinta, tengo otro estilo al
estimularme, el que Tony me refería que debía cambiar.
Continuando levantó ambas piernas y su pene estaba
frente a mí, justo al frente de mi cara, de forma
continua tomó una de sus manos por mi cabeza y con la
otra mano tomaba la base de su miembro viril invitándome
a mamar, escuché su voz indicándome que lo chupara.
Con algo de pena porque Tony me
veía, y porque nunca lo había mamado, ya que Tony, mi
primer hombre no lo había hecho, su amigo si quería
sentir mis labios y mi boca que se humedecía de ganas,
desde que vi su palo quería chuparlo y estaba ya
presente esa gran oportunidad que no desperdicié,
abriendo mi boca alcancé a sentir la dulzura, la punta
de su palo era suave y rica, cerré más mi boca para
percibir más las sensaciones del sexo oral, un poco con
suavidad al comienzo hundí un poco hacia dentro de mi
boca, y me acordé de chuparlo como si fuera una chupeta,
noté que cuando lo hacía él disfrutaba, recordé también
como lo hacen las chicas en las películas porno e imité
sus movimientos de arriba abajo, era fácil, nada difícil
solo había que chupar, lamer, llevarlo dentro de la
boca, y lo último darle besitos.
El ginecólogo estaba caliente su
pene tenía una temperatura que parecía tener fiebre, iba
estallar su semen, y no duró mucho soltó el semen,
queriendo depositarlo en mi boca, pero no me dejé,
retiré a tiempo mi boca ya cuando su semen cremoso
brotaba de su pene con lo que deleitaba mi vista, y no
se el motivo, pero no lo lamí, ni lo probé, dejándome
esa duda en cuanto al sabor del semen, eso se veía
realmente provocativo y parecía de buen sabor. La tarea
pendiente era saborear ese cremoso semen similar a la
leche, esa lechita de hombres la probé más adelante y en
otra oportunidad. Terminó todo, Tony se asomó a ver si
no había nadie en el pasaje, con lo que aproveché de
salir de forma precavida y en solo unos cuantos pasos
llegué a mi casa.
Estaba contento, todavía me dolía
la penetración del ginecólogo, pero estaba alegre de
haber sido suyo y de mamar su miembro. Para celebrarlo
luego de almorzar me metí en el cuarto a revisar las
ropas íntimas de mis tías a ver cuales se ajustaban y se
moldeaban a mi cuerpo, no conseguí nada apropiado a
excepción de dos prendas de marca Didijin, las dos eran
chores cortos que ceñían al cuerpo afortunadamente, eran
de mi tía la flaca y me quedaban ajustados, me los probé
ambos y frente al espejo me veía sexy y provocativo,
ceñido a las nalgas y dejando ver parte de ellas, mi
culo se veía sensacional frente al espejo a cualquiera
que me viera se le podía parar la paloma.
Me acordé de mi hermano y de que
sería bueno de que me viera con esos pantalones corticos
a lo mejor le iba a gustar y se le iba a parar. Por lo
que me los quité, pero los guardé en un lugar
estratégico para cambiarme rápido y mostrarle a mi
hermano en su debida oportunidad. El sexo que tuve con
el ginecólogo me cambió la mentalidad, mi mente estaba
cochina y perversa y el gustico estaba dominando mis
pasión por el sexo y estaba dispuesto a seducir a ese
hermano mío, planificando como podría ser me dispuse a
andar en mis chores azules cortos.
Mi hermano es muy callejero tenía
que esperarlo con paciencia, ya en la noche llegó a la
casa, yo estaba sentado frente al equipo de sonido,
escuchando música y él sentó al sillón más cercano de
donde estaba, mis tías y abuela veían la televisión que
daba la novela a esa hora, y noté que mi hermano lejos
de ver la televisión se manoseaba su parte íntima, pensé
que era por alguna mujer que vio en televisión con
buenas piernas, pero me percaté que me veía las piernas
y de la gran oportunidad de mostrarme frente a él, como
lo iba a ser, vaya oportunidad no la podía
desaprovechar.
Me paré decidido, entré al cuarto
buscando esas prendas didijin que ya me había probado y
que me quedaban bien, me quité el short corto azul que
cargaba para ponerme otro más corto y ceñido, de rayas
blancas con amarillas intercaladas de forma vertical, y
con dos cortes laterales que dejaban levantar más el
short hasta arriba, prenda femenina diseñada para hacer
lucir la colita. Me quedaba estupendo, habría que ver la
opinión de mi hermano.
Me asomé para ver como podría
salir sin que mis tías y mi abuela se dieran cuenta, al
estudiar la forma, tomé aire y me armé de valor, al
salir del cuarto caminé por el pasillo, pero voltee y mi
hermano se hallaba distraído viendo la televisión, me
dio rabia así que volví y el tonto no me vio, pero luego
él se colocó donde yo escuchaba música y justamente
estaba al lado de la habitación donde estaba vestido con
prenda femenina, sin que él lo supiera, pero ya lo iba a
saber porque salí nuevamente y allí si que me vio,
continué caminando, y él sólo veía, le daba mi espalda
para que disfrutara de ver mi culito con esos pantalones
de nena, al llegar a la cocina me entró la duda de si me
estaba viendo o no por lo que abrí la nevera, tomé del
frasco de agua fría y al beber miré de reojo hacia mi
hermano, y se hacía la paja viendo mi culo el descarado,
me causó gracia, pero estaba bien que le haya gustado,
pensé que se iba a molestar o que no le iba a gustar.
No podía estar en ropa de nena
porque podía ser pillado por algún familiar, me metí en
el baño a cambiarme, pero olvidé que la ropa la dejé en
el cuarto, tenía que regresar y rápido, mi hermano
seguía viendo al pasillo donde estaba, vaya que tendría
que pasar frente a él con mi miraba de gozo, eso me
tenía con un poco de pena y al mismo tiempo excitado,
respiré nuevamente y tomé aire, caminé un poco rápido y
ya cerca de él entré al cuarto a lo que recibí una
nalgada propinada por mi hermano, volteé y miré que
tenía su miembro parado fuera del pantalón, guao era
largo y grueso, muy similar al del ginecólogo, sin
embargo debía cambiarme, ya dentro del cuarto me cambié
la prenda por el short que levaba antes y salí de la
habitación.
Me senté en el sillón, y mi
hermano fue al baño, duró un rato, me extrañó mucho su
duración porque no llevó toalla para bañarse,
seguramente se estaba masturbando, al salir del baño se
acostó a dormir, al rato me dirijo al baño y en el
lavamanos hallé su semen, tomé una mano y con los dedos
sentí su viscosidad y luego me los llevé a los labios
para sentir un poco su sabor con mi lengua. Lamí y su
sabor era algo salado dulce que se yo, solo se que era
rico y que mis dudas ya estaban claras, quería probar el
sabor del semen y estaba probando el de mi hermano.
Él ya estaba durmiendo cuando me
acosté, llevé un pote de crema para untarme los dedos y
así penetrarme antes de dormir, ya en la cama y en la
misma habitación que mi hermano me despojé de la ropa de
las caderas para abajo y bajo las sábanas hundí mis
dedos, recordando las experiencias y sobre todo que al
ladito mío sobre su cama personal yacía dormido mi
hermano, que se masturbó de verme y dejó su regalito en
el lavamanos que disfruté limpiando su gracia como buen
hermano menor.
Mis dedos daban gusto, me estaba
penetrando bajo las sábanas, de pronto mi hermano se
toca y noto que se le ha parado otra vez, el muérgano en
ningún momento estaba dormido, estaba pillando como yo
jugaba con mi culito en lo que retiré mis sábanas para
mostrarle de forma descarada como me lo meto, él gozaba
de verme, veía que tomaba mi crema y ya como los dedos
me los metía dentro de mi orificio anal, mientras él
excitadísimo se tocaba hasta que acabó. Ya evidenciaba
mis gustos y mi hermano lo vio todo, tenía que esperar
que me pidiera culo y se lo daba, luego dormí tranquilo
y él también, en la mañana me despierto y lo veo a él
otra vez con su cosa erecta, se masturbó frente a mí y
soltó la leche en la sábana, luego se vistió y salió a
la calle, pensé que me iba a pedir el culito.
Bueno al salir aproveché y tomé
su sábana vi su leche y lamí. Estaba calientica y era
más rica que la que me dejó en el lavamanos, de pronto
entró y me pilló, me dijo: Te gusta mi leche no, yo le
respondí con la cabeza que si, a lo que él tomó su mano
derecha llevándolas dentro del pantalón y me dijo ven,
acá hay más; vi su palo parado y me lo ofrecía, me
acerqué un poco lento y abrí la boca, sacando mi lengua
lamí con suavidad, luego él tomó de mi cabeza y me dijo:
si te gusta chupa, no tengas pena, mientras hundía toda
su carne dentro de mí. Este si era un buen hermano, este
si me estaba poniendo a mamar, de pronto sentí el chorro
de leche dentro de mi boca, casi me atraganto era
abundante, él sacó su pene de mi boca se colocó bien los
pantalones y se fue, salió a la calle.
Me levanté de la cama donde había
mamado y me dirigí a desayunar, o mejor dicho a terminar
de desayunar, que rico es ser mujer, que rico la violada
del ginecólogo con su palo erecto, que rico Tony, pero
lo más rico fue mamarle el pene a mi hermano, solo
faltaba que me diera por el culito.
Pero tenía que esperarlo a que
llegara de la calle para provocarle y así recibir más de
él de forma precavida sin que nadie se diera cuenta, ya
en la noche llegó e igual estaba escuchando música en
short, él se sentó y se llevó la mano dentro del
pantalón para masturbarse. Estaba caliente y me estaba
calentando, cuando terminó la novela se fue a la
habitación, me tocaba otra vez dormir en esa misma
habitación, luego me fui a dormir lo vi a él desnudo
totalmente erecto y me hizo señas con las manos,
invitándome a que se lo mamara, no podíamos hacer bulla,
yo me acerqué, tomé con mis manos su pene y lo besé,
luego abrí mi boca para mamarle, mientras lo hacía él
susurró a mi oído pidiendo que me colocara al lado de él
y que me quitara el pantalón.
Le hice caso, él montó todo su
cuerpo encima de mí, y me dijo te voy a dar algo mejor,
me dijo que me callara, al tiempo que sus manos
separaban mis nalgas y sentía el roce de su palo
caliente, apuntando mi orificio anal, mi hermano me
tomaba con sus manos fuertemente para que no me moviera
y empezó a hundirlo en mí, en lo que me hacía suspirar,
me preguntaba al oído si me gustaba.
Yo le afirmaba con la voz
entrecortada del placer que me brindaba, y él me decía
bueno si te gusta ser mujer toma y sentí que pujó toda
su carne más y más que me hacía enloquecer, era muy rico
estar allí callados haciendo el sexo con mi hermano,
luego con unas de sus manos alzó una de mis piernas y
colocando mi cuerpo de lado siguió metiendo y sacando a
su antojo, luego al oído me dijo a partir de ahora vas a
ser mi mujer ya que si te gusta ser mujer tienes que ser
mujer y ya.
Al escuchar esas cosas de mi
propio hermano la excitación casi me hacía estallar y
sobre todo al escuchar que me decía:
Prepárate cuando llegue de la
calle vas a ser mi mujer, luego sentí su descarga dentro
de mí, luego de un rato retiró su pene, y se recostó,
aproveché de levantarme y me fui a la cama para dormir,
recién cogido de mi hermano y amenazado de que iba a
seguir siendo así…
Me sentí perversamente feliz, si
me hermano quería culito tenía que darle y lo mejor
podía ser mujer allí y mi hermano no se iba a molestar
que fino, pero los otros miembros de la familia no eran
así, tenía que ser en secreto todo.
Bueno y de esta forma termina mi
relato, les comento que mi hermano siguió penetrando mi
culo en las noches, y hasta después de un tiempo me
consiguió novio con el cual duré más de 15 años, pero
esa es otra historia.